BookCrossing: Dos crímenes de Jorge Ibargüengoitia


La novela Dos crímenes, de Jorge Ibargüengoitia, logra en 200 páginas obsesionar al lector con el destino de su protagonista, radiografiar la realidad violenta y corrupta del México de los 70 y que uno desee fervientemente oír más y más de ese castellano poderoso y mágico.

Todo empieza en el Distrito Federal, la noche de una fiesta en casa de Marcos, El Negro, y su novia, La Chamuca, simpatizantes de la izquierda clandestina (el PRI fue partido hegemónico 60 años, 1929-1989). Entre sus amigos se cuela un desconocido, espía de la Policía. Y al día siguiente se les acusa de un atentado. Así que Marcos y la Chamuca huyen pero direcciones distintas.

Marcos va a buscar ayuda –dinero- a Muérdago, la ciudad de su familia donde sólo le queda un tío, viejo, rico e impedido y unos codiciosos primos que lo cuidan como si fueran buitres a la espera de que muera.

Mentiras, intrigas, deseo –hacia su única prima, Amalia y la hija de ésta, Lucero- se entremezclan en una acción con giros sorprendentes y un final impactante.

Pero si algo destaca y atrapa desde la primera a la última página es el lenguaje, castellano exótico, exuberante que refiere y genera realidades ajenas a la de la Península ibérica.

Dormí mal. Hacía calor y me desnudé, quité las cobijas y conservé la sábana, abrí al ventana y entraron moscos; Amalia, a quien imaginé de bata chodrón y chinelas de marabú con tacón alto, me despertó las cuatro veces que fue al baño, el reloj de la parroquia tocó cada cuarto de hora, despierto me preguntaba qué suerte habría corrido La Chamuca, dormido la soñaba siendo atropellada por un camión de mudanzas, el cenzontle empezó a cantar a las cinco de la mañana, a las seis llamaron a la primera misa y a esa hora empezaron a pelearse los gorriones.
Pp. 61.

Por momentos uno cree reconocer escenarios y personajes de culebrones –que Ibargüengoitia me disculpe.

(Cita una canción que no he encontrado, que igual inventa y que describe como sigue:

‘Déjame como estaba’ es una canción que trata de un hombre que tiene una experiencia amorosa muy triste, porque las mujeres no son como él esperaba. Cuando la amante se despide él exige que lo deje como estaba antes de conocerla, “sin amor ni dolor ni nada” (Pp. 111).

A falta de ese tema podríamos sustituirlo por el maravilloso ‘Quisiera amarte menos’, en la emocionante interpretación de Chavela Vargas, cuyo vídeo encabeza este post).

Pero la enorme diferencia del libro con las citadas telenovelas (pido perdón de nuevo por la boutade) la marcan:
– La mencionada fuerza del lenguaje y sus tipismos.
– La ironía.
– El carácter de los personajes.
– Y, sobre todo, el esbozo profundamente crítico que al final queda trazado de la corrupción en el Estado y la sociedad mexicanos.

Corrupción y violencia, muchas veces impunes, que por desgracia aún desangran a ese maravilloso país, que adoro desde que fui en 2005, pero que sufre vergonzosas lacras como los feminicidios de Ciudad Juárez.

Jorge Ibarguengoitia tuvo él mismo una vida y, sobre todo, una muerte de novela. Con final trágico porque el autor, (un año más joven que García Márquez sólo ocho mayor que Vargas Llosa) murió en un accidente de avión en Madrid.

En 1983, un Boing 747 de Avianca se estrelló en Mejorada del Campo. El avión que cubría el trayecto París-Bogotá vía Madrid chocó de noche contra tres colinas y se incendió. Entre las 192 personas que viajaban (pasajeros y tripulantes), había escritores, músicos e intelectuales que acudían a un Encuentro de la Cultura Hispanoamericana. Apenas una decena sobrevivió. Ibargüengoitia murió.

Dejó viuda, la pintora inglesa Joy Laville –que ilustraba sus novelas- y una obra formada por cuentos, piezas teatrales, artículos periodísticos, relatos infantiles y más de media docena de novelas entre ellas ésta Dos crímenes, Las muertas o Los pasos de López.

Al parecer, Ibargüengoitia dudó hasta el final si ir a Colombia porque estaba preparando su séptima novela. Finalmente no sólo viajó sino que, según se dice, se llevó con él el borrador de su libro que, como él, desapareció en el siniestro.

IBARGÜENGOITIA, JORGE: Dos crímenes, Ed. RBA, Barcelona, 2010.

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