Buscar la mejor respuesta ciudadana frente al ataque renovado de los mercados

Los llamados mercados y las instituciones convertidas en sus voceras (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo, etc.) exigen más recortes de derechos socio-laborales a Grecia si ésta quiere un préstamo que intente rescatarla de la quiebra financiera. Y los demás ponemos las barbas a remojar.
Ante esta circunstancia me viene a la cabeza que nos han colocado ante una encrucijada falsa y peligrosísima:

– O aceptamos el recorte salvaje de derechos [acabo de escuchar en la radio a dirigentes de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) diciendo que sólo se creará empleo cuando la indemnización por despido pase de 22 a 20 días. ¿No se iba a arreglar pasando de 45 a 22? ¿Llegará un día en que propongan que el trabajador indemnice al empresario cuando éste le despida?).

– O nos plantamos y entonces será la ruina. Pero no sólo eso. Sino que nuestra indignación actual, legítima, necesaria, en mi opinión imprescindible para frenar la deriva y buscar una salida, podrá desembocar en violencia. Y me pregunto: ¿no convendría esa violencia a los mercados y a los reaccionarios que los sustentan? ¿No estarán buscando precisamente provocar tanto a la ciudadanía que estallen de conflictos que les permitan justificar la adopción de medidas represivas excepcionales? ¿O incluso que nosotros mismos, ciudadanos críticos, desencantados, desesperados, al negar la legitimidad de las instituciones democráticas caminemos por nuestro propio pie hacia una sociedad totalitaria?

No soy yo una abonada a las teorías conspirativas. Sin embargo, en mis tres décadas y media de vida he presenciado movimientos descarados. Cuando un avión chocó contra las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 S de 2001 se nos planteó otra disyuntiva trucada: o ganaban los talibanes, reaccionarios, terroristas, que querían llevar a Occidente a un atraso social e intelectual medieval; o bien Occidente recortaba los derechos individuales para protegerse de los citados talibanes aún a costa de dar pasos atrás en la conquista de esa libertad que queríamos defender. Hoy somos menos libres que el 10 S 2011 y no sólo por culpa de los terroristas, sino también de líderes como George Bush y sus compañeros de las Azores que impusieron doctrinas como las de la guerra preventiva, los vuelos secretos, encarcelamientos sin juicios en cárceles como Guantánamo o Abu Ghraib, donde se interroga con tortura.

De modo que ojo con la mano que señala que sólo hay dos caminos: obedecer a los mercados, o disentir en la forma que ellos prevén. Busquemos nuestra tercera vía, seamos inteligentes, estrategas, mantengamos fría la cabeza por más que nos provoquen porque es mucho lo que se juega: nuestro futuro, nuestras vidas.

Confío en que en esta oportunidad, no nos dejaremos manipular, aunque no me engaño y sé que va a costar ya que, por todos los medios, lo intentarán. Ellos también se juegan mucho, en poder, dinero y dominación.

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