Votar el 22-M pese al malestar

Yo el domingo 22 de mayo voy a ir a votar, voy a votar a un partido y será una opción de izquierda.

Lo he decidido tras varias semanas en las que he estado tentada de votar en blanco para manifestar mi indignación por la poca fe que los partidos demuestran en el sistema democrático, en la fuerza legítima que los ciudadanos les damos para oponerse a los mercados y legislar y organizar la vida colectiva en función de lo que conviene a la sociedad y no a los dueños de los bancos.

He participado, respaldado y divulgado cuantas acciones he conocido de la Plataforma Anticrisis de Sevilla y el movimiento Democracia Real Ya, y pienso seguir haciéndolo para defender a nuestro sistema democrático de la dictadura de los mercados y exigir a los partidos que luchen por ello en los foros a los que los ciudadanos, individualmente, no llegamos.

Me felicito del inusual éxito de convocatoria logrado por este movimiento civil (cuya web hoy, sospechosamente, sufre constantes colapsos) y deseo que el ímpetu reivindicativo se mantenga en intensidad y tiempo pues las transformaciones que se persiguen son de gran calado y no van a conseguirse de aquí al 22 de mayo.

Pero hasta que busquemos el modo de articular el movimiento (o bien creando un partido, o integrándonos en los ya existentes y tratando de cambiarlos desde dentro, o manteniéndonos como una opinión pública alerta, que haga sentir su aliento en el cogote a los políticos y les exija responsabilidad, compromiso, integridad) la manera de mejorar/transformar el sistema es participando en él.

Me he preguntado quién se alegrará el 22 mayo si la gente comprometida, indignada contra esta estafa que es la mal llamada “crisis” nos quedamos en casa, nos abstenemos, o votamos nulo o en blanco. Y la respuesta no me ha gustado: se alegrarán los mercados que aprovecharán nuestro gesto simbólico para hacer aún más impunemente de su capa un sayo, amparados por el partido político que ideológicamente representa sus intereses de desregulación (la falta de control en los mercados financieros y la especulación son la base de la crisis, como deja pantente el documental Inside job), que en España es el PP. Y el Partido Popular por supuesto también se alegrará. No voy a votar por miedo, sino por estrategia, sin visceralidad, desde el análisis racional y teniendo en cuenta qué acción mía individual nos acerca/aleja de la consecución de objetivos como el Decrecimiento, al que me referí en el post anterior.

En definitiva, siendo muy crítica con los partidos de izquierda, manifestando que seguiré activa en cuantas protestas de este tipo se organicen (empezando por la de este jueves 19 a las 19.00 en la Pza. Encarnación de Sevilla), el domingo iré y votaré por la que a día de hoy, con todas sus imperfecciones, me parece la mejor opción de izquierda. E incluyo entre sus imperfecciones las declaraciones que ayer hizo su líder diciendo que el Parlamento no representa la soberanía popular (luego matizó “toda la soberanía popular”). Justo porque creo lo contrario, que sólo el Parlamento la representa y que los cambios deseables (listas abiertas, proporcionalidad para corregir la tendencia al bipartidismo, etc) deben hacerse por los cauces constitucionales, parlamentarios y legales, por eso, mira por dónde, voy a votarle.

Y el 23 por la mañana, a seguir luchando y exigiendo a nuestros representantes que estén a la alturar de sus representados.

En todo caso, me entusiasma que se haya abierto el debate y estemos participando de un modo tan apasionado. La apatía que reinaba hasta ahora me daba la sensación de estar viviendo en un país/un mundo anestesiado, medio vivo-medio muerto. Ahora opiniones y propuestas bullen en la red.

Frente al recelo manifestado por los medios de comunicación tradicionales, recomiento leer el artículo de Ignacio Escolar, ex director del diario Público, Siete ideas sobre Democracia Real Ya. Por cierto, que el movimiento aclara en su web que no pide el voto para ningún partido, pero tampoco el nulo, ni la abstención, ni el voto en blanco. Deja la decisión en nuestras manos.

Una respuesta a “Votar el 22-M pese al malestar

  1. Totalmente de acuerdo. La indignación la expresamos en la plaza, el domingo en las urnas, votando a alguna de las opciones de la izquierda y el lunes convirtiendo esa indignación en propuestas eficaces de cambio, alternativas a la crisis. Gracias María

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