Decrecer o morir

El foro de personas y colectivos, Red Decrecimiento Sevilla, celebra del 13 al 22 de mayo un encuentro para afrontar la coyuntura de crisis económica y financiera, energética, cultural, política, social, ecológica y moral.

La conferencia inaugural fue impartida a medias por el biólogo Miguel Delibes de Castro y la antropóloga y miembro de Ecologistas en Acción Yayo Herrero que alertaron sobre el peligro real de colapso de nuestra civilización, basada en el sistema capitalista y la ilusoria fantasía de que el crecimiento ilimitado es posible.

Resumo el contenido de la conferencia y posterior debate para quienes no pudieran asistir y estén interesados en acercarse a este movimiento de cuestionamiento y transformación y a aportar su grano de arena entrando en contacto con alguno de los muy diversos colectivos implicados: cooperativas agrícolas, banca ética, grupos de teatro, especialistas en salud, formación, urbanismo, asociaciones feministas, de gays y lesbianas, medios de comunicación alternativos, etc. Información sobre los miembros del colectivo Enredados Sevilla Decrece 2011 y programación AQUÍ.

Ya a finales de los 70, según Delibes, se sobrepasó el límite de la sostenibilidad, empezamos a consumir más recursos de los que la naturaleza regenera y a contaminar por encima de su capacidad para depurar.

Parámetros como el consumo de agua, la degradación de la superficie terrestres (de bosque a pastizal, de pastizal a desierto), la concentración de CO2, la fijación de nitrógeno, el agotamiento de caladeros, la extinción de especies etc. hacen urgente un cambio de modelo. Pero, “estamos tan fascinados con nuestro éxito como especie, con nuestra capacidad de desarrollo que no advertimos que ello entraña el riesgo de nuestra extinción”.

Frente a los optimistas biológicos que confían en que finalmente ocurra un milagro y aseveran que nunca antes se ha extinguido la especie humana, Delibes argumenta que ha habido extinciones de pueblos irresponsables en el uso de sus recursos como los pobladores de la Isla de Pascua. “El planeta es hoy una Gran Isla en el universo y si consumimos todos sus recursos, pereceremos como ellos”. Por eso, hay que decrecer.

A pesar de lo cual Delibes llamó a partir del realismo. “Decrecer no es fácil. El ‘creced y multiplicaos’ bíblico es asimismo un imperativo biológico. Toda especie, desde las cucarachas a los humanos tienden naturalmente a colonizar el universo y si no lo logran es por limitaciones externas. Además, no nos engañemos, quienes hemos llegado al siglo XXI lo hemos hecho porque nuestros antecesores se desarrollaron más que otros, a veces a costa de otros. Lo que determina el éxito darwiniano no es, como solemos decir, el ser más apto, más fuerte o tener mayor capacidad de adaptación sino la de reproducirse más que los demás”. Sin embargo, según Delibes, los humanos no somos esclavos de nuestra biología e igual que biológicamente no estamos hechos para volar pero volamos, estamos hechos para crecer pero podemos y debemos decidir decrecer.

Tras el análisis biológico, Yayo Herrero hizo una intervención de corte sociopolítico. La base de la propuesta decrecentista, según ella, pasa por “desbancar la obtención de beneficio como centro de la sociedad”.

“La lógica del sistema capitalista y tecnocientífico actual pone en riesgo la esencia básica y la subsistencia de la humanidad” –denunció-. “Sin embargo, el capitalismo reclama para sí el estatus de ley natural incuestionable, cuando es un sistema arbitrario, una convención y que como tal puede ser cambiado. Y en opinión de los decrecentistas, debe serlo porque:

– Tras la fisiocracia que situaba el valor en la tierra y el capitalismo clásico que lo ponía en los medios de producción, el capitalismo neoclásico actual pone el valor en lo monetario, lo que se puede transformar en dinero y cuestiones como la destrucción de la capa de ozono pueden cuantificarse monetariamente, pero son irreparables.

– El sistema genera una desigualdad evidente entre el 1 y 3 mundo pero también en el seno del primero. Mientras bancos y empresas ganan y crece el PIB, las rentas de los asalariados bajan. En España, entre 1994 y 1996, el gran boom económico, las rentas de trabajo bajaron un 10% y en la Comunidad de Madrid mientras en 1994 de cada 100% que tenía un trabajador debía 60, en 2007 de cada 100 €debe 140, lo que se ha producido es una ilusión de riqueza y una realidad de endeudamiento.

– El sistema obvia trabajos necesarios como los cuidados a niños, mayores y enfermos y prima otros empleos que no sólo no deberían ser prestigiosos sino, por dignidad humana desaparecer. El hecho de que los sueldos de especuladores sean mayores que los de médicos o profesores es una convención que habla de cómo es nuestra sociedad y eso es algo que si queremos podemos cambiar.

– El capitalismo genera hambre en el 3º mundo y hambre de experiencias, insatisfacción constante y ansiedad en el 1º.

– Niega la vejez y la muerte y nos convierte en niños malcriados y competitivos embarcados en consumir más y más sin freno y tener que trabajar más y más horas en trabajos precarios para consumir, vivir lejos de los centros de las ciudades donde los precios de los pisos son muy altos (algunos viven en Toledo o Valladolid y van cada día a trabajar a Madrid con el consiguiente gasto energético). Las mujeres nos hemos incorporado como sujetos políticos y laborales pero generalmente sin que los varones hayan asumido su parte alícuota de trabajo doméstico.

– La separación de los centros de producción y consumo hace que no seamos conscientes de las consecuencias de nuestros actos: el acto de cambiar de tfn. móvil (nuestra voracidad en el consumo tecnológico) parece tan leve que no podemos imaginar la explotación humana que genera en las minas de coltán en Congo. Por eso el decrecentismo propone comprar a productores locales, a los que se puede poner cara, conocer y comprender. La cercanía nos hace más conscientes de las consecuencias de nuestros actos y, en ese sentido, más morales.

– Los medios de comunicación generalistas, cuya propiedad está concentrada en pocas manos incurren con frecuencia en la propagación de consignas interesadas de los poderes fácticos sin cuestionarlas como cuando aseveran en los titulares que “los mercados esperan señales de los gobiernos para recuperar su confianza”. Ya decía el economista José Manuel Naredo que los mercados sólo se apaciguan con sacrificios humanos como las reformas laborales que restan derechos a los trabajadores.

– Toda esta situación ha derivado ya en un deterioro de nuestro sistema democrático tal que imputados por delitos graves no sólo concurren a las elecciones sino que son elegidos por mayoría y líderes de todas las potencias democráticas aplauden el asesinato de alguien como Bin Laden que, como el peor delincuente, merece un juicio con todas las garantías, según los principios democráticos más elementales que decimos defender.

Las líneas de actuación que Herrero propuso son:
– Romper con el tótem de que el crecimiento es no sólo deseable sino inevitable y defender que es posible vivir bien, mejor incluso con menos (menos bienes de consumo y menos gasto de energía).

– Recuperar referentes. “Los modelos no pueden ser Shakira, Angelina Jolie o Dani Pedrosa, sino referentes intelectuales”. Recuperar símbolos y conceptos como los de libertad, justicia, igualdad, integridad, felicidad… No podemos dejar que nos usurpen conceptos como el de libertad las administraciones de las grandes potencias que son quienes los están subvirtiendo”.

– Y en un plano político:
o Desmercantilizar bienes y servicios básicos: agua, vivienda,…
o Limitar la extracción de recursos y el consumo de energía.
o Reorganizar el sistema productivo con energías renovable sy un modelo de biomímesis.
o Reducción de la motorización y volver a la cercanía.
o Políticas ligadas al uso y no a la propiedad de la riqueza.
o Distribución: más y mejores impuestos.
o Revertir la degradación de los servicios públicos.
o Acabar con los paraísos fiscales.
o Reformular el concepto de trabajo: ver cuáles son los socialmente más necesarios y pagar en función de esta necesidad, bien social.
o Recuperación de lo local.
o Crear formas y espacios de vida más humanos, espacios colectivos de crianzas, trueque de bienes y servicio, solidaridad vecinal.
o En general una vuelta del ciudadano a la calle, a la comunicación de los demás, a la recuperación de conceptos y valores como la participación democrática, la decisión autónoma, la libertad”.

Dada la constatación de que los Gobiernos no van en esta línea, tanto los ponentes como los intervinientes en el turno de debate coincidieron en la necesidad de que movimientos como el Decrecentista busquen la mejor estrategia para promover este cambio de sistema. Desde la articulación de una alternativa política a los partidos actúales, al funcionamiento como red descentralizada pero muy activa, todas las opciones están abiertas.

Se constató un interés real por actuar y con urgencia y se compartió cierta satisfacción por comprobar que la inquietud es muy compartida, por un aforo muy números, heterogéneo en edad, ocupaciones, formación y sensibilidad.

Por último comparto los dos referentes teóricos citados para quienes estén interesados en profundizar en estas cuestiones:
– El ingeniero y urbanista Ramón Fernandez Durán, fallecido esta semana, cuyo libro La quiebra del capitalismo global: 2000-2030, se reseña hoy en Babelia.
– Y el economista José Manuel Naredo.

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