Premio Nobel al periodista Mario Vargas Llosa

La Academia Sueca ha otorgado el Premio Nobel de Literatura 2010 al escritor hispano peruano Mario Vargas Llosa. Es una concesión merecida e incomprensiblemente tardía. Tanto que, como el nombre del autor aparecía cada año en las quinielas sin que jamás se le eligiera se daba ya por hecho que Vargas Llosa se uniría a otros muchos autores de valía incuestionable que no recibieron el mayor reconocimiento literario (Machado, Lorca, Cernuda o Delibes, sólo entre los españoles, por ejemplo).

Pero parece que la Academia no se ha querido equivocar esta vez y ha optado por refrendar lo que millones de lectores, profesores e investigadores internacionales ya saben: que la voz literaria de Mario Vargas Llosa es una de las más personales, originales y talentosas del pasado siglo XX y del XXI.

Destaco lo del siglo XXI porque para mí es incuestionable que el mayor valor literario del autor, teniendo tantos, es su longevidad, no biológica, por supuesto, sino artística, creativa. Vargas Llosa es, a sus 74 años, un autor vivo para la literatura. Hasta tal punto que el anuncio del premio no sólo va a derivar, como es de prever pues siempre ocurre, en la reedición de toda la obra del galardonado, sino que va a coincidir con la aparición en las librerías de una novela inédita, El sueño del celta. Visto hoy por hoy, tal vez habría que agradecer que el premio le haya llegado tarde pues de alguna manera, tengo la teoría, de que eso ha contribuido a que el autor sellase su pacto con la literatura, más allá de la galería, una galería que no ha rehuido, convencido como está de que el papel del intelectual va más allá de escribir su obra de ficción en una torre de marfil, pero a la que tampoco ha hecho la menor concesión.

Sin entrar a comparar su obra, ni su actitud literaria con la de nadie, pues es innecesario y son numerosos los textos y autores de valía (muchos de los cuales por supuesto no lograran el Nobel, sin que ello suponga para su talento real el menor menoscabo), hay que reconocer el mérito de alguien que hace una década, a los 64 años, se reinventó a sí mismo después de una larga carrera marcada por hitos como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965), Conversación en la catedral (1969), La guerra del fin del mundo (1981), dio un nuevo impulso a su trayectoria con aquella maravillosa La fiesta del chivo (2000) y de entonces a ahora, cada tres años aproximadamente, mantiene su compromiso de entrega de una nueva y excelente novela, llena de brío y pulso como lo han sido El paraíso en la otra esquina, Travesuras de la niña mala y en breve lo será El sueño del celta.

Mario Vargas Llosa es un escritor que prestigia al Premio Nobel al ingresar en la nómina de autores que lo han recibido. Y al haberlo elegido, el Comité Nobel no ha hecho más que premiar la literatura, honrar la obra de calidad, la que con la dificultad que siempre lleva aparejada la ausencia de perspectiva, podemos asegurar sin temor a equivocarnos que será imperecedera.

Si en el título de este post, provocadoramente, me he referido al prodigioso deicida que es Mario Vargas Llosa con el más modesto término que designa mi propio oficio, “periodista”, es porque mantengo hace ya muchos años que la obra periodística de este autor –como en general la de todos los escritores- es injustamente ignorada y maltratada cuando lo cierto es que resulta extraordinaria. La tesina que al respecto presenté en 2006 en la Universidad de Sevilla, Periodismo y literatura, según Mario Vargas Llosa (dirigida por la profesora doctora Mercedes Comellas Aguirrezábal) trataba precisamente de poner en valor esta parte tan importante de su creación. Pero además la investigación demostró que el periodismo de Vargas Llosa, sus artículos y reportajes tienen vínculos con sus obras de ficción y sirven al autor como base de reflexión o campo de pruebas en el que ensayar argumentos, tramas, herramientas estilísticas que luego pone en juego en sus novelas. Por eso he dicho y reitero que hoy ha ganado el Premio Nobel un periodista.
Acaso algo no tan distinto de un novelista. En definitiva, un escribidor.

Una respuesta a “Premio Nobel al periodista Mario Vargas Llosa

  1. Estoy muy contento por el premio que le otorgan al escritor Mario Vargas Llosa, él ya se lo había ganado por las otras obras muy lindas y a la vez yo en persona muy orgulloso por que es un peruano como nosotros. Bien muchos saludos y hasta luego.

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