Hay que evitar la muerte de Aminetu Haidar


La activista saharaui Aminetu Haidar lleva 28 días en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote y se ha declarado dispuesta a llegar al final, hasta la muerte, con tal de regresar a El Aaiún, su lugar de residencia, donde viven sus hijos, de donde la dictadura marroquí la expulsó sin papeles con la connivencia de nuestras autoridades democráticas que, de una forma extraña, no sólo aceptaron, sino que forzaron su entrada a España sin pasaporte.

Se trata de un asunto complicado y con aristas. Personalmente me parece muy irregular que se permita el acceso a un indocumentado al país, por más que ahora se alegue que Aminetu tiene permiso de residencia español en regla. No me hago a la idea de otro ciudadano a quien se le franqueara el paso de nuestra frontera sin pedirle documentos. En las fronteras, todo extranjero y casi todo nacional es sospechoso mientras no demuestre lo contrario. Y sin embargo, a Aminetu que no quería bajar del avión, que fue forzada a subir en él, la obligaron a descender. Raro.

La autoridad judicial, sin embargo, ha declarado que el Gobierno ha aplicado bien la ley en este caso. No soy ninguna experta. En todo caso este post no pretende esclarecer la cuestión legal, sería demasiado osado, incluso para mí.

Lo que sí me siento con necesidad de compartir es mi convicción de que Aminetu no debe morir. Y de que todas las instancias implicadas tienen que tratar de evitarlo. Por supuesto, para empezar el Gobierno de Marruecos, el Ejecutivo español, las diplomacias internacionales que puedan ayudar de un modo u otro.

También la sociedad civil, los ciudadanos de a pie podemos hacer algo. Debemos pronunciarnos. Todos los interesados en solidarizarse con Aminetu y apostar por una solución rápida de su situación podéis leer y, si estáis de acuerdo, firmar el manifiesto al que os conduce este enlace. Y también podéis informaros de acciones en las webs de las Asociaciones de Amistad con el Pueblo Saharaui.

Pero también desde aquí hago un llamamiento a los más cercanos a la propia Aminetu. Es muy tentador para la causa saharahui contar con un/una martir. Lo comprendo porque son muchos años de olvido para su caso, el de una terrible violación de derechos humanos, perpetrada en 1975, que la comunidad internacional en general y España en particular ha olvidado con un cinismo despiadado.

Aminetu ha conseguido en un mes que el tema salte a las primeras de los diarios internacionales después de años y años de incumplimimiento de resoluciones de la ONU sobre un referendum de autodeterminación del pueblo saharaui. Pero los mártires son muertos. Sólo perviven en pósters, camisetas y en el recuerdo. Aminetu es una persona, una mujer, una madre, una amiga, una activista en defensa de los derechos humanos internacionales. No merece morir. Y su muerte no será más útil que su vida. Puede que sí más impactante. Puede que los medios de comunicación se estremezcan con histeria si la mala noticia llega y que transmitan la histeria al orbe de la comunidad-planeta. Pero al día siguiente, otra persona ocupará la atención de los mass-media, se hará el vacío sobre el conflicto saharaui y la vida concreta de Aminetu será irreplazable, como irremplazable su presencia para los únicos para los que realmente es insustituible, la gente que ya la conocía y amaba antes de este terrible incidente.

Por eso hay que evitar que Aminetu muera. No alimentándola contra su voluntad, sino tratando de que este atropello de sus derechos se repare cuanto antes y, si antes de que la comunidad internacional actúe como debe se ve que puede ser demasiado tarde para ella, conminándola a vivir, planteándole la vuelta atrás como un acto de valentia, de responsabilidad y no empujándola a saltar a un vacío que nunca ha hecho bien a nadie.

Mi abrazo más solidario a ella, a los suyos y a todo el pueblo saharaui. Mi deseo sincero de que sus derechos sean reconocidos y de que el maravilloso país que es Marruecos se democratice ya y para siempre, sin excusas, sin paternalismo de rey ni elite, y mi compromiso como ciudadana española de estar alerta y ser crítica con los atropellos de nuestras autoridades, ésas que elegimos, pagamos, nos representan y nos deben cuentas.

PD: Un grupo de realizadoras españolas ha rodado recientemente el documental Tebraa: voces de mujeres saharauis, que os recomiendo encarecidamente. La tebraa es el canto de las mujeres del desierto del Sáhara. Son cantos de amor o de lamento que entonan cuando están solas. Os he adjuntado el cartel de la película porque incluye los nombres de las protagonistas, las directoras y las instituciones implicadas y puede ayudaros a localizarla para verla.

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