Dos rombos: el eterno retorno del arte erótico

Dos rombos, Espacio La bañera
Treintaiocho autores, un formato, cincuenta por cincuenta, y una cita, con el erotismo. Ése es el punto de partida de la muestra Dos rombos inaugurada ayer, en el espacio La bañera de Sevilla y que seguirá abierta hasta el 20-N, fecha cuya huella sigue aún fresca (fue el día que murió Franco, ¿hay quien no lo recuerde?).

Alejandro Botubol e Ismael Lagares, socios en la creación del taller y espacio creativo La bañera han sido los impulsores de la iniciativa y electores del tema. “El erotismo pone mucho a los artistas –nos explicó Botubol, mientras atendía a las visitas- y, hablando con galeristas, nos dimos cuenta de que hacía años que no se abordaba en Sevilla. Así que formulamos la propuesta a un grupo de compañeros y la verdad es que se han sumado con mucha energía, entusiasmo y disciplina, lo más difícil en los artistas, aceptando muy bien hasta la limitación del formato, en su mayoría”.

En efecto, apenas cinco o seis se han insubordinado al límite de la medida. El resto, la ha asumido, aunque sea jugando con el marco y utilizando como soporte uno más pequeño. Es el caso de la tabla de reminiscencias novecentistas en la que se representa un coche de principios de siglo, aparcado en una playa, casi una miniatura de las mediterráneas enormemente retratadas por Sorolla, sólo que reinterpretada, con el cielo invadido de globos infantiles y una protagonista desnuda, de espaldas, acodada en la ventanilla del coche, casi como La muchacha en la ventana de Dali, sólo que más descarada.

También referencias dalinianas se encuentran en la propuesta del propio Botubol, a la que él llama “zapatitos rojos” y que reproduce una mujer fragmentada, todo piernas y pies, ella, en uno de esos escenarios desérticos tan particulares del autor de Cadaqués.

Guiños al puntillismo, referencias al cómic o los storyboards de cine, arte más abstracto o más figurativo, coexisten en el gran mosaico (por su disposición, más bien friso) de esta muestra donde el erotismo está representado sobre todo en su versión lésbica u onanista femenina. Apenas el retrato de un beso hetero, o la reproducción de un pene, con sus escrotos compañeros, rompen la tendencia de ninfas que huyen y se encuentran, mujeres, recostadas, satisfechas, o coños separados de ellas, autosuficientes, casi meras figuras geométricas.

La inauguración fue un éxito. El público llegó a abarrotar la sala que, para la ocasión, utilizó como reclamo, junto a la puerta, una bombilla roja, prostibularia. También de forma excepcional, se proyectaba una sucesión de fotografías de Roy Stuart, acorde con la temática. “A partir de mañana no se verá porque Ismael y yo necesitamos recuperar nuestro espacio de taller, de trabajo” –explicó Botubol.

Lo que sí permanecerán serán los cuadros, y la lista de contacto con los autores para quienes estén interesados en comprarlos. Así como, probablemente, ese Interviú atrasado, dejado como por descuido en la mesa central de la sala, y las tarjetas, de Travesuras de la niña mala, divertida tienda de lencería, cuya visita se recomienda, casi como complemento de ésta.

He escrito esta reseña para la revista on-line Tertulia andaluza, donde ya podéis leerla acompañada de fotos de la exposición (como curiosidad os diré que en la última aparezco entrevistando a Alejandro Botebol). Os animo a entrar a echarles un vistazo y a no perderos la muestra.

Una respuesta a “Dos rombos: el eterno retorno del arte erótico

  1. Bueno, soy Sergio Cruz, uno de los artistas que ha participado en al muestra y sólo queria añadir, que el erotismo existe en todos los aspectos de la vida. Es verdad que la mayoria de los participantes han usado la mujer como representantes del erotismo, tanto en el deseo como en el protagonismo, así como objeto del deseo.
    Yo con mi propuesta, siendo junto a la del beso hetero de mi compañera Cristina Galeote las unicas que rompían esa dinámica, quiero añadir, que el erotismo va muy vinculado al pene o culto a lo fálico, en este caso quería presentar una obra donde es un retrato del pene en primer plano, pero, descontextualizandolo de todo poder, sólo se muestra natural, flácido y falto de peligro. Ahora con el titulo “cuando la fiera se despierte” simbolizo, que en él se encuentra muchos sentidos de poder, pero que con ese poder va unido, a veces, el abuso, la enfermedad o incluso hacer la vida desgraciada a lo que se dirige. Llamo la atención sobre esto, quizás no es lo que el espectador espera, pero en esta ocasión me apetecía hacerlo así.
    Gracias y os invito a todos a visitarla porque tanto Ismael como Alejandro, aparte de dos grandes artistas, son anfitriones deliciosos. Aprovecharos de eso y pasad alli un buen rato. Saludos.

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