Primera lección: la mentira

Foto del periódico Público

Es mitad de septiembre, y un grupo de escolares espera a la puerta de un colegio concertado, religioso. Entonces una madre chilla: ¡Juro que aunque me llevo bien con mi marido, estamos separados!

No lo anuncia, de esa manera histriónica, para dar ejemplo de buena convivencia sino porque estar separados da puntos. Por eso hace años que muchos padres fingen separarse (hacen los papeles y se separan legalmente, vamos) para que sus hijos sean admitidos en los colegios concertados.

Padres católicos, me refiero. Que deben ser los que ansían que sus hijos vayan a colegios de ideario cristiano. Aunque tal vez algunos, en el fondo, sólo los prefieren porque son más exclusivos que los públicos, y de una forma inexplicable tienen una ratio menor de inmigrantes y gente de renta baja aunque, curiosamente, deben tener una ratio disparada de hijos de separados.

¿Cómo resuelven esos colegios tal paradoja? ¿Cómo son fieles a su ideario que condena las separaciones como pecado ante tantos niños de separados? ¿O, según un pacto tácito, todo el mundo entiende que la mayoría de los supuestos separados no lo son realmente? Es decir, mienten. Y la mentira, ¿está permitida? ¿No la condena ya el octavo mandamiento? ¿Jurar en vano no atenta contra el segundo?

Confieso que hace tanto que no piso una Iglesia que puede que los mandamientos hayan cambiado. Pero en el mundo laico, sigue siendo tan inmoral como siempre. Por eso rechazo que los niños aprendan, entre las primeras lecciones de la vida, que una de las vías legítimas hacia sus fines, es la mentira.

5 Respuestas a “Primera lección: la mentira

  1. Pero, vamos a ver, ¿a estas alturas todavía dudas de que los más fervientes defensores de la ortodoxia católica, los más fanáticos voceros del conservadurismo religioso (extensible al terreno político y social), son los primeros en incumplir su catecismo?
    Dios está bien, pero mejor cuando sirve a los intereses verdaderos de estas escuelas-negocio, que son: la pela y el adoctrinamiento, o viceversa.
    En cuanto a la mentira… bueno, todo sea por la causa del señor, que lo entenderá y, sin duda, lo perdonará, como cualquier otra burrada que se haga en su nombre. Amén.

  2. La madre que comentó esto azarosamente a voces, probablemente tenía un audi 4×4, mientras la renta de su menor remita prácticamente a la beneficiencia, pasando antes por el servicio de urgencias dado el catálogo de enfermedades y alergias certificadas por prestigiosos médicos de seguro privado…
    Como dice el anuncio: “qué dificil es ser padre”… como para encima ser honestos!

    Y por si os entra la duda de pensar por un momento “¿qué culpa tiene esa pobre madre que, como todos, quiere lo mejor para su retoño?, ¿no tendrá también culpa el sistema que la obliga a un consurso de puntos ajeno y extraño? al final ¿no todos haríamos lo mismo por nuestro hij@?”.
    Lo digo con todas las letras: tiene toda la culpa. Pues no se puede educar en valores careciendo de éstos, o usándolos a voluntad. Que luego viene el fracaso escolar y la pregunta: ¿Cómo mi hij@, de tan buena familia y en tan buen colegio ha tirado una botella a la policía?… no la tiraría para dar, seguro… serán esos amigos que tiene… no lo entiendo.

  3. me gusta como escribes pero pecas de demagogia en este artículo porque das por sentado que los no católicos o bien no mienten nunca o si lo hacen está justificado precisamente por eso, porque no son católicos y no tienen porque cumplir con los 10 mandamientos.
    Y te juro por mis muertos que no soy católico y que no piso una iglesia desde la 1ª comunión, hace ya más de 20 años.
    Los comentarios de los 2 progres son de lo más ridículo.
    Un saludo.

    • Agradezco el halago al estilo, asumo la crítica al fondo y reflexiono sobre lo que dices. Te agradezco, sobre todo, que sigas el blog y participes. Y me permito sugerirte que revises tus formas. He publicado tu comentario tal cual, sin editarlo, pese a que cierto adjetivo en relación a otros cibernautas que han dejado sus comentarios podría considerarse algo insultante. Está en el límite. Los mensajes que lo traspasan simplemente no aparecen. Me parece más enriquecedor discrepar y replantearse los postulados propios manteniendo un tono dialogante.
      Lo dicho gracias por todo y hasta cuando quieras.

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