Archivo mensual: julio 2009

Videoarte, mejor on-line que en sala


Esta semana acaba la muestra Survideovisiones que se exhibe en el Espacio Iniciarte de Sevilla y que ofrece una interesantísima selección de obras y autores de vanguardia. Pero, seguramente sea mejor disfrutar de ellos on-line que desplazándose a la sala. Yo fui ayer y sentí que es necesario replantearse la fórmula y el espacio para disfrutar del nuevo arte.

Las cuatro inmensas pantallas que ocupan las naves de la antigua iglesia de Santa Lucía, donde en un carrusel sin fin, se proyectaban los videos, para un público integrado por el vigilante de seguridad y los operarios que remodelan la sala, me transmitieron una profunda sensación de soledad, de autismo. Acrecentada por el angustioso intento del sonido de llegar a alguna oreja, escapando débil por una decena de auriculares que no escuchaba nadie.

¿Quién que entre en un lugar así tendrá el tiempo, la disposición de ánimo, de sentarse a disfrutar de los visionados? Yo no fui capaz, lo reconozco.

Se me vino a la cabeza la imagen de una sala en la que en vez de videos hubiera libros colgados, aunque sólo fueran cinco, y maravillosos, pero cuyas páginas pasaran al ritmo de un temporizador. Pese a lo que me gusta leer, no podría seguirlos. Tal vez algún pasaje pero aún eso con prisa, sin placer, ni sentido.

De vuelta a mi ordenador, en cambio, me di un atracón de arte (los videoartistas también suelen pintar o hacer fotografías), durante una hora y media fabulosa. Me bastó con teclear los nombres de los autores (Anna Jonson, Beatriz Sánchez, Verónica Ruth Frias, Amalia Ortega, Cristina Lucas, José Luís Tirado, Valeriano López, Isaías Griñolo, Paco Almengló, Carlos Aires, Javier Roz, Carmen F. Sigler, Javier Velasco, Mar García Renedo) en un buscador para encontrar cientos de imágenes y videos evocadores, innovadores, certeros. Los trabajos más interesantes, en mi opinión, los de Valeriano López, mostrados en un video de Metrópolis (TVE 2) que le dedicó un programa completo. Seguidos de los de Beatriz Sánchez.

Esta experiencia me hace pensar que tal vez para el videoarte sea más interesante crear salas de exposiciones on-line. Tienen la ventaja de estar abiertas las 24 horas, con puertas a todas las calles del planeta (o casi) y por un coste que no es ni comparable. También se podrían distribuir DVDs catálogos, con los archivos descargables.

Aunque claro aquí nos topamos con el tema “precio del arte”. ¿Qué beneficio saca un video artista si en vez de hacer tres copias de su obra, la ofrece de forma gratuita? No tengo respuestas. Es uno de los grandes dilemas del momento como he constatado en jornadas a las que he ido recientemente, como la de Arte y Mercado y la de Contenidos Audiovisuales.

Fue en ésta donde el consultor de nuevos medios Gonzalo Martín dijo algo curioso: que los creadores se parecen a los viejos titiriteros itinerantes. Que pueden crear espectáculos geniales pero, ¿quién llegará a saberlo si no consigue que los vecinos de cada nuevo pueblo se sienten frente a su carromato para verlo?

BookCrossing: La escala de los mapas


Mi mayor pasión intelectual (llegando a vicio) es la literatura. Por eso es raro que hasta ahora sólo haya hablado de la novela “La canción donde ella vive” de Daniel Ruiz. Pero es que es una de las pocas novedades que he leído últimamente, porque a mí que un libro no sea reciente me parece lo de menos.

Y, claro, eso cuadra mal con lo de Micronoticias. Pero aún así quiero hacer microcríticas literarias, porque yo como lectora agradezco las pistas de los demás y pienso que quizá a algunos les vengan bien las mías.

Para ilustrar mi juicio, incluiré una cita particularmente buena… o mala, pues también habrá alertas contra libros decepcionantes. Y llamaré a estos posts “BookCrossing” seguido del título del libro, porque me gusta la imagen de que desperdigo ejemplares por este “cibersuelo” para que otros los vayáis cogiendo.

Hoy reseño “La escala de los mapas” (1993) de Belén Gopegui, ficción, para mi gusto, excesivamente intelectual, con una trama inflada (incluso para sus 229 páginas), construida sobre la incapacidad del protagonista para comprometerse con quien, sin embargo, sabe que es el amor de su vida. Así que no la recomiendo a quien busque en la novela un devenir de sucesos.

No obstante, yo la he disfrutado en su dimensión reflexiva. Y para que os hagáis una idea de a qué me refiero con lo de “dimensión reflexiva” ahí va una perla:

“Parecería que nos zarandean (…) que trabajamos durante ocho horas, durante treinta años. Parecería que, con sus tacones rojos, ella (la realidad) provoca horror y nos cautiva con sus labios de charol. Parecería, en fin que somos fantoches suyos, pero atiéndeme: tú eres una reina y te perfumas. Tú mandas sobre los objetos y dispones que tus pendientes rimen con tu falda verdinegra, y colocas el cenicero de tal manera que su reflejo golpee y se repita en el asa dorada de la taza de té. Y en este instante tal vez pronuncias la palabra báltico porque así lo quieres, porque eso te calma, porque es esdrújula”. Pp. 152
(Cito por la edición de Compactos Anagrama, 2005)

En ese plano y en el metaliterario es reveladora, certera y placentera.

Bellos androides africanos


Frente al África del hambre, el sida, las guerras, las dictaduras y el éxodo migratorio, que retratan los mass media, un África de belleza irresistible espera a quien quiera verla en la Casa de la Provincia de Sevilla, donde hasta el 23 de agosto se muestran doscientas piezas de artistas de treinta etnias.

Hace ya más de un siglo que el primitivismo europeo puso en valor el arte africano al asumirlo como referencia. Y desde entonces artistas como Picasso, u hoy Miquel Barceló (que este invierno expuso, en Málaga, su “arte africano”) han reconocido su influencia.

Pero el público español no ha tenido muchas oportunidades de ver piezas originales africanas. De ahí que la Fundación Unicaja y la Casa de la Provincia organicen esta muestra Son distintos no son distintos con piezas de José Martín Andreu quien las ha coleccionado durante los últimos treinta años.

Enseres domésticos (cubiertos, peines, pipas), máscaras, instrumentos musicales, camas de parteras, vasos sacrificiales y esculturas, en bronce, marfil y prodigiosas maderas atraen, como un imán, la mirada.

Organizadas en tres salas a las que se accede por los pasillos y escaleras donde cuelgan imágenes de Inmaculadas barrocas, en un sincretismo curioso, las piezas se disponen en secciones temáticas dedicadas a la espiritualidad, la música, la veneración a los antepasados o a la fecundidad femenina.

Sobre la pared estas palabras hacen de pórtico:
“Quitémonos nuestros pesados zapatos occidentales y adentrémonos, ligeros y descalzos, con el miedo atávico que comparten el hombre blanco y el hombre negro, con la curiosidad amable que comparten el niño negro y el niño blanco, en la comparación de ambos universos”.

E inmediatamente el visitante se halla rodeado de figuras que parecen a la vez ancestrales y futuristas. Aunque suene incréible, casi recién salidas de una película de la saga La guerra de las Galaxias.

Paremos la matanza de Texas

Imagen de la campaña contra la pena de muerte de AI

Imagen de la campaña contra la pena de muerte de AI


Amnistía Internacional (AI) recurre al título de la famosa película de terror para denunciar la espeluznante carrera de condenas a muerte emprendida hace nueve años por el gobernador de Texas, Rick Perry quien ha firmado 200 de las 439 ejecuciones que se han practicado en la historia de ese estado norteamericano.

“Una matanza a sangre fría, programada, legal”, denuncia la organización de Derechos Humanos que insta a luchar contra “un sistema que mata de manera hipócrita”. Sí, porque la inyección letal es -explica- “una muerte terrible para el condenado y amable para el espectador”. Las drogas que se inyectan paralizan los músculos de la víctima de modo que parece que muere tranquilo cuando lo cierto es que sufre una asfixia lenta y dolorosa.

Con el fin de parar este crimen contra presos -algunos incluso enfermos mentales, o inocentes según se demuestra ya demasiado tarde- Amnistía ha puesto en marcha una campaña para inundar el buzón -postal y electrónico- del gobernador, con mensajes de repulsa.

Participar es fácil. Basta con entrar en la página de AI dedicada a esta campaña: “Ayúdanos a detener la matanza de Texas”.

“No queremos sentirnos impotentes, porque no lo somos”, sentencian los responsables de esta prestigiosa organización humanitaria, con cincuenta años de lucha a sus espaldas.

Alguien debe dimitir por las muertes de Ryan y Dalila

El pasado domingo murió, en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, Ryan el bebé de la primera víctima en España de la gripe A, Dalila, una marroquí fallecida en ese centro tras haberle negado, tres veces, el ingreso.

La muerte de Dalila no fue asumida como error ni por las autoridades sanitarias de la comunidad de Madrid, ni por la ministra Trinidad Jiménez. Se ha asegurado que la mujer recibió la asistencia precisa y murió por un asma que su familia niega, apoyando sus palabras en su historial de atleta, incluso laureada.

Pero ahora, mientras el viudo la enterraba en Marruecos, va una enfermera inexperta e inyecta por error leche en vena al niño causándole una embolia.

¿De nuevo no va a pasar nada? ¿Las autoridades van a limitarse a disculparse? ¿Les parece bastante? ¿Nos lo parece a nosotros, ciudadanos que pagamos impuestos para, entre otras cosas, que estos atropellos no pasen?

Claro que la ministra (del PSOE) y el consejero Güemes (del PP) lamentan lo ocurrido. Sólo faltaría. Pero si queremos que la gente confíe en el sistema, en la representación política, los cargos tienen que asumir responsabilidades.

Doy por supuesto que habrá una investigación, tal vez hasta judicial y se penará al/los responsables (¿Toda la culpa va a ser de la enfermera? ¿No había un supervisor? ¿Y que lo hubiera de quién depende? ¿De una comunidad de Madrid que, se denuncia, abandona la sanidad pública en beneficio de la privada?).

Pero eso no basta. Las responsabilidades políticas que los partidos se exigen, antes de que se pronuncien los jueces, en los casos de financiación irregular, como el Gürtel, en éste no puede soslayarse.

Que dimitan, que dimita alguien. Y si no lo hacen motu proprio, que los ciudadanos forcemos que lo hagan. Salgamos a la calle a decir, a las víctimas, a la familia –como ocurre en otras tragedias- que estamos con ellos, con su doble dolor, por la pérdida de dos vidas y por la irresponsabilidad política. Que no queremos que nuestro país trate así a nadie. Que nos avergüenza pensar siquiera que todo les ha ocurrido porque aquí clasificamos a las personas en “gente de segunda” y “de primera” y que ellos no han recibido atención “de primera” por ser marroquíes, inmigrantes.

Han crecido rosas extremeñas

Presentacion del CD en Canal Extremadura Radio

Presentacion del CD en Canal Extremadura Radio

Han crecido rosas es el título del disco homenaje al grupo extremeño AMA que os quiero recomendar. AMA fue un grupo de Mérida que desarrolló su carrera musical en los 90 y que yo francamente no conocía.

Pero un íntimo amigo extremeño me ha enviado el enlace en que pueden escucharse las versiones que varias bandas (Burgim, Cajón de Sastre, Cira y yo, Hipo o Zoda Leía, entre otros) han hecho de sus temas clave. Y desde entonces no dejó de escucharlas. Son una delicia.

Tomadlo como un regalo de comienzos de julio.

La presentación del disco se hizo en el programa La Factoría Sónica del Canal Extremadura Radio al que también os sugiero que sigáis la pista.

Los Beach boys vs Las sombras

Este verano, no olvidéis echar en la maleta, junto a las toallas, las cremas, y las chanclas La canción donde ella vive, la tercera novela de Daniel Ruiz García (Calambur Narrativa) que, en un guiño al mundo del cómic y con mucha osadía (sorry, Dani), me he permitido rebautizar en este post con eso de los Beach boys y Las sombras.

Tiene su sentido, pero no voy a explicarlo; lo que tenéis que hacer es leer esta historia donde conviven y se enfrentan, el ambiente de las playas californianas con la gélida y sórdida gran ciudad, cuál no importa. Mientras un DJ de nombre Mario y su musa, Lucía, resuelven una historia de pasión al límite, destructiva.

Lo mejor, la atmósfera. Y no en plan: “Es una peli muy buena, por la fotografía”. No. Cada vez más, lo que me atrae, de las novelas, la música, la pintura… es que sean capaces de crear mundos. Con los mimbres de éste, claro, pero mundos diferentes, más que creíbles, incuestionables. Y este libro lo consigue.

Además, sus páginas están cuajadas de imágenes hipnóticas, por lo certeras. Para ilustrarlo, cito mi preferida: “Le hablo, le digo hola, qué tal te va, y ella se incorpora, se quita la ropa y veo su cuerpo desnudo acercándose a mí, me miro y yo también estoy desnudo, nos abrazamos y permanecemos en silencio, y nuestras pieles se tocan, equiparan su temperatura, y se hablan, con silencios se comunican, no hay excitación, no hay intención de forcejeo, sólo una pretensión de contacto callado, como el deseo de hundir la mano en el océano durante un paseo en barco”. Pp. 95.

En definitiva, una estupenda novela de género (no diré de cual pues el autor no lo desveló en la presentación en la Feria del Libro de Sevilla, ni lo explicita hasta la mitad del libro, que tiene por cierto 194 páginas). Y una novela que confío además va a servirme como guía de rock, por la cantidad de grupos, solistas y canciones que refiere. Y mi ignorancia en la materia.

Ya me veo con los pies en la arena, repasando la novela, Ipod en ristre, y, eso sí, bebiendo cerveza para contagiar mi atmósfera real con la de la novela, donde el agua está proscrita.

A los que queráis saber más de Daniel Ruiz, os recomiendo su blog:
http://danielruizgarcia.blogspot.com/